jueves, 28 de junio de 2012

1.

Era 20 de diciembre, 21 quizá. Hacía frío. Iba a ser la segunda Navidad que pasaría con mis tíos. Mis padres tenían "asuntos de trabajo" y no podían acompañarme. Me sentía sola.
Fuera nevaba. Se oían los gritos de los niños haciendo muñecos de nieve y tirándose con sus trineos por las cuestas del pueblo. Y ahí estaba yo, muerta de frío acurrucada en una manta. Tenía fiebre. Deseaba que estuvieran papá y mamá ahí para cuidarme. Pero no estaban. No volvían hasta dentro de unas semanas. Decidí tomarme una pastilla.
"-Oh, cielos -pensé -No quedan pastillas. Tendré que ir a la farmacia."
Me dirigí a mi habitación mientras pensaba en cómo a mamá se le había olvidado comprar pastillas.
Abrí mi armario. Cogí mi jersey de lana rosa y mis vaqueros. Me puse las botas y me disponía a salir cuanto recibí un mensaje de Cris:
"Adela, ven esta noche al parque a las 10. Hay alguien que quiere verte."
¿Quién querrá verme?- pensé al acabar de leer el mensaje.
Cogí la llave y cerré la puerta. De camino a la farmacia, me encontré a Cris.
- ¡Hey, Cris!- le llamé la atención.
- Hola, Ade. ¿Recibiste mi mensaje?
- Sí. ¿Quién quiere verme? - pregunté.
- ¡Es un secreto! - gritó mientras echaba a correr.
- ¡Será tonta! Ja ja - pensé, divertida-

Llegué a la farmacia, compré mi pastilla y fui a mi casa. Tendría que recuperarme si esa noche quería saber quien me quería ver.




Adela.

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